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Santa Sofía, la mayor mezquita de Estambul

Más conocida entre los turcos como la Aya Sofya, cuyo significado viene a ser Santa Sabiduría. La mezquita de Santa Sofía ha servido de modelo para posteriores construcciones como la Mezquita Azul, la Mezquita Sehzade o la Mezquita Yuni, entre otras. Su principal encanto, además de su arquitectura que supuso un punto de inflexión en las construcciones de este tipo de templos religiosos, se haya en su rica historia presente hoy en día entre los muros que sirven de museo.

Exterior de la mezquita de Santa Sofía, en Estambul

Exterior de la mezquita de Santa Sofía, en Estambul

Y es que, aunque aparentemente nos encontremos ante la gran mezquita de Estambul, lo cierto es que en su origen Santa Sofía fue construida como iglesia ortodoxa durante el imperio bizantino. De su aspecto católico no se conserva apenas nada, ya que durante las diferentes guerras desarrolladas en la entonces antigua Constantinopla ésta fue reducida a cenizas. Años más tarde fue reconstruida como iglesia, aunque de esta segunda etapa, que acabó como la anterior, sólo se conserva unos relieves de los doce apóstoles y algún que otro mosaico cristiano expuesto hoy en día en el museo.

 A lo que sí le debe su tercer intento como basílica es su arquitectura, copiada posteriormente por sus invasores del imperio otomano. Esta nueva reconstrucción le otorgó una planta rectangular mucho más grande de lo habitual cubierta por una enorme cúpula que la convirtió en el cuarto monumento con cúpula más grande de Europa, por detrás de St. Paul´s, San Pedro del Vaticano o el Duomo de Milán. No nos extraña que, con esa magnitud, los otomanos quisieran recuperarla marcándola con una luna en su parte superior para imponer así lo que años más tarde definiría a Estambul: el Islam.

Interior de la mezquita de Santa Sofía

Interior de la mezquita de Santa Sofía

Su principal responsable fue el sultán Mehmed en el año 1453, quien ordenó a sus hombres saquear la basílica de Santa Sofía, retirar cualquier elemento cristiano y deshacerse de cualquier feligrés y obispo. Su posterior movimiento sería la conversión de dicha construcción, algo en ruinas, en la primera mezquita imperial de Estambul. Para ello se incorporaron los minaretes, los arcos de medio punto y el minbar (desde donde se realizaban las lecturas del Islam) que tanto la caracterizan hoy en día.

Mezquita de Santa Sofía por la noche

Mezquita de Santa Sofía por la noche

El cierre de la mezquita de Santa Sofía se produjo en 1931 y no fue hasta cuatro años más tarde cuando se decide abrir al público como lo que es actualmente, un museo donde empaparnos de su conflictiva historia y donde hacer la mayor cola de nuestra estancia en Estambul. Una visita prácticamente obligada cuya entrada vale unos 8,5 euros.

Mapa de ubicación

Comentarios sobre el relato de viaje
  1. Tuareg 3 marzo, 2014 Responder

    A pesar de no se la primera, la mezquita Azul o o Mezquita del Sultán Ahmed, tb es digna de elogios e imperdible de visitar.
    Saludos y felicidades por el post!

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